Las Fakes News en la Directiva de Defensa Nacional 2020

ejército guerra de las galaxias

El presidente del gobierno firmó, el pasado 12 de junio, la nueva Directiva de Seguridad Nacional (https://s03.s3c.es/imag/doc/2020-06-11/DIRECTIVA-DEFENSA-NACIONAL-2020.pdf)

Es un documento que se hace público y que tiene su continuación en una serie de “adjuntos”, estos si clasificados, que adaptan a los tiempos actuales las estrategias de defensa de las Fuerzas Armadas y su colaboración con otras entidades y organizaciones.

Dicho documento no solo recoge, como ya va siendo habitual en otros ámbitos, la seguridad de la información en el ciberespacio, habla directamente del riesgo de la desinformación. No se está hablando de bulos humorísticos, son campañas orquestadas que pueden poner en jaque la estabilidad de los estados afectados.

El escenario estratégico

Ya en este punto recoge de manera inequívoca la relevancia de las campañas de desinformación en el actual paradigma de la seguridad, la geopolítica y el crimen organizado:

“Los retos de seguridad proceden ahora tanto de actores estatales, entre los que existe una intensa competición estratégica, como no estatales (terrorismo y crimen organizado), con una gran capilaridad entre todos ellos, especialmente evidente en las acciones de desinformación y las agresiones en el ciberespacio.”

“La aportación de la Defensa proporciona capacidades, especialización y disponibilidad únicas para ampliar las posibilidades de acción en múltiples escenarios, incluido el de la demandante lucha contra el terrorismo internacional y los ataques en el ciberespacio. Ya no existen problemas exclusivos de la Defensa, pero la Defensa forma parte de la solución a cualquier problema de Seguridad.”

Es de destacar que este punto, como recoge el estado psicológico de la población debido a la crisis de 2008 y la consecuencia de ciertos aspectos de la globalización en la población y como es usado para la desestabilización:

“(…) han provocado frustración en amplias capas de la población de muchos países. La frustración se traduce se traduce en manifestaciones, a veces violentas, de rechazo a los sistemas establecidos, en el auge de proteccionismos económicos y en un repliegue de muchos países sobre sí mismos, implicando un retroceso del multilateralismo que ha presidido las relaciones internacionales desde mediados del siglo XX. El cambio de una dinámica de negociación y acuerdo por otra de competición y confrontación, no se ha traducido todavía en conflictos armados de envergadura, pero acerca esa posibilidad.” (…)

“También puede incluirse en este capítulo la seguridad de las redes digitales por las que se mueven los datos, el nuevo recurso crítico de la economía mundial. El acceso seguro a las redes y la protección de los datos privados, y en general del ciberespacio, es un elemento clave de la seguridad del siglo XXI;”(…).

Y vuelve a reincidir en las accione de desinformación por su importancia:

“El empleo de estrategias híbridas que combinan procedimientos convencionales con otros de tipo asimétrico, lleva a un marco de intensa confrontación en el ciberespacio y en el entorno de la información. El uso de la fuerza va acompañado de campañas psicológicas, orientadas a desacreditar las actuaciones propias y a sembrar el desconcierto en la opinión pública. En el ciberespacio y en el ámbito de la información es habitual que algunos adversarios enmascaren su acción y mantenga la aplicación de sus estrategias dentro de una zona gris, situado por debajo de lo que han identificado como nuestro umbral de respuesta.”

Líneas generales y objetivos de la política de defensa.

No debe ser fácil plasmar en un documento como este estas líneas de actuación y es de alabar el escorzo realizado por los autores, dejándonos un párrafo de menos de siete líneas y kilómetros de entrelíneas:

“g. Para hacer frente a las estrategias híbridas se perseguirá alcanzar una adecuada integración de los recursos disponibles en todos los ámbitos, sean civiles o militares, nacionales o multinacionales con la finalidad de preservar la seguridad, mejorar la comunicación estratégica, incrementar la confianza en las instituciones y fomentar la resiliencia de la sociedad.

Es lógico pensar que la importancia de un órgano del estado como el CNI será mayúscula:

“h. En el ámbito de la prevención y respuesta integhral a las amenazas globales adquieren especial importancia, la inteligencia -reforzando las capacidades del Centro Nacional de Inteligencia y fomentando la coordinación de actividades de los órganos de inteligencia, la actuación en el ciberespacio, y la gestión responsable de la información pública.”

Llegados a este punto toca ir pasando a “copa de vino español” y por lo tanto un brindis tan omnipresente como complejo en su ejecución que esperemos no sea “al sol”:

“i. Nuestras Fuerzas Armadas deben mantener un nivel tecnológico avanzado que permita una capacidad operativa acorde a la evolución de las nuevas tecnologías. Para ello se necesita fomentar y proteger una industria de Defensa innovadora, capaz de integrarse en proyectos y grupos empresariales multinacionales, especialmente en el ámbito europeo. La excelencia tecnológica requiere de una adecuada inversión económica, que permita potenciar tres actividades clave: la investigación, desarrollo e innovación; la captación de talento; y la formación.

Directrices de actuación.

Es destacable como realiza mención al “…uso dual y tractor de estas tecnologías, para beneficio amplio de la sociedad y del mantenimiento y generación de empleo cualificado”.

Por lo tanto, las Fuerzas Armadas, en lo referente a la ciberseguridad, la desinformación y la protección de datos privados de la población, hacen un llamamiento a la caballería en forma de recursos tanto humanos, económicos y formativos con independencia de su origen militar, gubernamental o civil (y bien sea éste público o privado).

El reto se antoja mayúsculo: crear una sociedad con espíritu crítico capaz de no sucumbir a la desinformación y dotar al estado de los medios de control y defensa del ciberespacio nacional, al unísono y sin sucumbir a las injerencias de las fuerzas subversivas que, aparentemente, tienen posiciones ganadas. Sin duda, hay trabajo por hacer.

Imagen de Pixabay (agradecido).

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